Horario: 22:00 a 01:30
Ubicación: Camino Capellán (Caspe)
Participantes: 2
Estábamos indecisos entre salir o no salir. Sí, como Hamlet, pero en vez de una calavera en la mano tenemos un telescopio. La previsión no es muy halagüeña, pero… somos unos valientes y nos lanzamos a la aventura. Cargamos el coche y rumbo al lugar escogido para la observación.
Hemos hecho bien en salir porque el cielo está soberbio. Así que, montamos el equipo y a disfrutar.

Iniciamos la observación buscando a Saturno, que está situado debajo de la constelación Pegaso.

Hoy nos metemos de cabeza a intentar fotografiar Saturno con telescopio y móvil. Llevamos ya varias salidas sin conseguirlo.
Después de mil y un intentos desastrosos conseguimos, por fin, nuestras primeras imágenes de Saturno y sus anillos (Je, je, parece un bollo con alas, pero a nuestro equipo y a nuestra experiencia no se les puede pedir mucho más).

Cansados de quemarnos las neuronas con Saturno vamos a por constelaciones variadas, observando con el telescopio sus estrellas principales y algunos objetos de cielo profundo (cúmulos, nebulosas, galaxias…). Las noches sin luna son perfectas para estos menesteres.
Entre las constelaciones Cassiopea y Perseo, se observa el Doble Cúmulo de Perseo (NGC884 y NGC869).
Por debajo y a la derecha de Perseo, se distingue el cúmulo abierto Las Pléyades (M45) y su estrella principal, Alcyone, que pertenecen a la constelación Tauro.

Cambiamos al horizonte Oeste, donde se aprecian las constelaciones Cisne, Lyra y un poquito de Águila, con sus estrellas principales, Deneb, Vega y Altair.


Bien, ahora dejamos descansar el telescopio, bueno, quienes nos ponemos a descansar somos nosotros (sí, claro, en las tumbonas).

Volvemos al horizonte Este para disfrutar del hermoso paisaje que forman los cúmulos Las Pléyades y Las Híades (con la brillante estrella Aldebarán), en la constelacion Tauro.

Y, muy tranquilamente, vamos observando cómo se elevan las constelaciones Áuriga y Tauro, mientras esperamos la aparición completa de nuestro querido gigante Orión.

Ha sido una noche fantástica, con el regalazo de una larga, lenta y brillante Dracónida, que nos ha dejado asombrados y con la boca abierta (hemos soltado un alaaaaa, que se habrá oído desde Cancún).
Ahora, a recoger campamento y pa casa.

¡Buenas noches y buenos cielos!

Maravilloso. Esto es entrenamiento para la salida oficial chicos! Bravo👏🏻👏🏻👏🏻