Horario: 22:00 a 03:00
Ubicación: Mazaleón
Participantes: 3
Después de dos largos y muy calurosos meses, hoy ya toca, por fin, la tradicional salida a Mazaleón.


Con nuestra amiga Merche, la socia de allende los mares caspolinos, dedicamos un buen rato a la contemplación de la Luna, con prismáticos y telescopio.
Tan concentrados y apasionados estamos que se nos olvida tomar fotos. Por los pelos, pillamos a la Dama en camisón y a punto de acostarse.
Eso sí, hay muchas turbulencias que no permiten nitidez pero le dan un aire misterioso y soñoliento a la protagonista.

Después observamos Saturno y conseguimos apreciar dos de sus lunas, Titán y Rhea, aunque nuestro equipo no da para poder fotografiarlo. Merche queda maravillada al ver los anillos de Saturno y distinguir sus lunitas.
Ahora, manos a la obra y a por las constelaciones, sus estrellas principales y algún objeto de cielo profundo visible con prismáticos.

Horizonte Este:
La constelación Auriga acaba de elevarse y podemos apreciar Capella, su brillante estrella principal.
Por encima de Auriga tenemos la Constelación Perseo, donde podemos apreciar el cúmulo abierto alfa Persei con su estrella principal Mirfak, y Algol, otra de sus brillantes estrellas.

Un poco más al sureste, está elevándose la constelación Tauro, con su estrella principal Aldebarán y con sus famosos cúmulos abiertos Las Pléyades y las Híadas,

Y cómo no, La Vía Láctea con sus innumerables estrellas, tantas que cuesta apreciar las constelaciones Águila, Lyra y Cisne. ¡Uf, infinitos universos por descubrir!

El misterio de la noche: Sin darnos cuenta, la cámara capta una mancha blanquecina en la zona de Sagitario, en el asa del asterismo La tetera. No sabemos lo que es, ¿será un ganso albino volando, será un ovni o será una nubecilla de humo, del cigarro de un gigante?.

No sé porqué, la noche tiene la sana costumbre de abrir el apetito, así que hacemos una parada para repostar el combustible tradicional: pistachos, nueces, pasas y galletas.

Y la verdad, con la barriga llena, no hay nada mejor que hacer una tertulia cómodamente sentados bajo las estrellas.

Al cabo de un buen rato y para finalizar una fructífera noche, Orión nos regala su imponente presencia (bueno, así acostado, quizá no tan imponente).

Ha sido una noche fenomenal, con un cielo muy estrellado, temperatura fresquita y muy agradable compañía. Ahora toca recoger y despedirnos hasta la próxima salida Mazaleonina.

¡Buenos cielos y… en breve, volvemos a las andadas!
