Horario: 04:00 a 07:45
Ubicación: Polígono El Portal (Caspe)
Participantes: 3
Bip Bip Bip…, Bip Bip Bip…, Bip Bip ¡plazzz! (manotazo al despertador).
Son las tres de la madrugada. ¿Quién nos mandaría meternos a astrónomos aficionados? Con lo tranquilo que sería hacer encajes de bolillos, pero… pensándolo bien, con tantos hilos acabaríamos enredados y atrapados con un nudo Gordiano.
Hay que dejarse de soñolientas cavilaciones y arrancarse la pereza de la cara, que hoy tenemos una cita con la Reina. La Reina de la noche.

Llegamos al punto de observación, otra vez en el polígono, pues presenta un horizonte Oeste muy despejado, sin torres ni cables de alta tensión.
Mientras empezamos a preparar el equipo, llega David (el presi). ¡Qué ilusión, cuanto tiempo sin vernos! (je, je, je).


La noche no se presenta favorable, numerosas nubes cruzan, una y otra vez, sobre la Luna, aunque no la tapan del todo. Se intuye una noche complicada.

Llega el momento esperado y, con todo el equipo a punto, comienza el Eclipse Parcial de Luna.
Se inicia a las 04:34 y, sobre las 05:45, la fluida masa de nubes (cirrus y cirrostratus) que ha ido circulando durante toda la noche, se convierte en unos nubarrones (Strato-cúmulos) que nos impiden continuar con la observación, ni realizar fotografías, hasta las 06:25, aproximadamente, cuando, por fin, podemos seguir apreciando las fases del eclipse (su fase máxima, a las 06:14, nos la hemos perdido).
A partir de entonces, la Luna vuelve a crecer y va adquiriendo una tonalidad cobriza (Luna de Cobre), transformándose, al clarear el día, en un amarillo brillante, hasta desaparecer en el horizonte Oeste.

Durante ese largo tiempo muerto, plagado de nubarrones, hacemos guardia junto al telescopio, para pillar a la Reina en cuanto vuelva a aparecer.

Entretanto, se puede hacer una escapada para plasmar un anaranjado horizonte Norte, donde sí se aprecian algunas estrellas.

Por el Este empieza a clarear el día y Júpiter nos regala un hermoso amanecer sobre Caspe (la línea de aerogeneradores tiene su encanto, je, je…) .

Conforme va apareciendo el sol, la Luna dos dice adiós, hasta el próximo encuentro.


El equipo de osados madrugadores comparte detalles y resultados y, galleta en mano, se dispone a recoger el campamento para ir a disfrutar de un merecido descanso (eso quien pueda, claro).


¡Buenas noches a todos!
¡Ay, no, que ya son “Buenos días”!
