Horario: 23:00 a 05:00
Ubicación: Polígono El Portal (Caspe)
Participantes: 3
Después de una intensa tarde con intercambios de mensajes: “pinta bien”, “todavía pinta bien” y “la cruda realidad”…

…al final decidimos salir, pero esta vez nos encaminamos hacia el polígono El Portal, para evitar el barro de la lluvia caída esta tarde. El lugar tiene sus pros y contras.
Pros: Es un lugar amplio, con mucho espacio para dejar los coches e instalar los equipos, está próximo a Caspe y está asfaltado.
Contras: Se nota la contaminación lumínica del pueblo y de algunas farolas encendidas, tiene numerosos obstáculos urbanos ( farolas apagadas), que pueden molestar para la fotografía paisajista. En este caso, una farola en medio de la constelación Auriga.

También pueden circular vehículos, aunque no parece muy habitual (solo pasó uno y, probablemente, a ver qué hacíamos). Pero bueno, después de una tarde de granizo, lluvia, rayos y truenos, es un lugar ideal.
Cuando llegamos, David (el presi) ya está colocando sus equipos y nosotros nos ponemos, ipso facto, a hacer lo mismo hasta tener el campamento instalado.

Como la Luna va camino de convertirse en llena es, inevitablemente, el elemento dominante de la noche. Así que, telescopios hacia ella y a darle al botoncito de fotografía.

Cansados de tanto brillo lunar, nos dedicamos a otras observaciones, eso sí, muy tranquilamente.


Nos enfocamos en el planeta Saturno. Estos días se está colocando en una posición muy buena para apreciar mejor sus anillos y la separación que hay entre éstos y el planeta. También podemos apreciar la luna Titán como un minúsculo punto brillante.

David, con toda su artillería, se dedica a localizar y fotografiar varios objetos de cielo profundo,
empezando por el cúmulo abierto M45, también conocido como las Pléyades o las Siete Hermanas.

Prosigue su búsqueda con:
NGC 7293 (Nebulosa de la Hélice o Hélix), situada en la constelación de Acuario.
M31 (Galaxia de Andrómeda), con su galaxia satélite M32.
M42 (Nebulosa de Orión).

Entretanto, Ana, cámara en mano, se dedica a fotografiar un gran lago del Serengueti, descubierto en pleno polígono (bueeeno, vaaale, lo dejamos en un pequeño charco) .

Poco a poco, van apareciendo unas curiosas y sugerentes nubes que decoran la noche estrellada.

Más tarde, le dedicamos un rato a la Vía Láctea, David con su ojo de pez y yo con mi móvil. Quizá el paso de peatones sirve para cruzarla, pero lo probaremos otro día.

Para rematar la fiesta, los protagonistas de esta aventura nos dedicamos un rato al noble y antiguo arte del tumboneo (muy recomendable para la salud).


Y ahora sí, después de un montón de horas astronomando, es hora de marcharse. Seguimos la indicación que señala a Orión (durmiendo) y nos dirigimos hacia casa.

¡Noche fantástica!
